LO
QUE IMPLICA LLEGAR A SER EL NUMERO UNO.
POR: VINCENT LOMBARDI
“DEBEMOS PAGAR EL PRECIO”

“Ganar no es un algo que se presenta algunas veces, es un algo que
sucede en todo tiempo, no se gana de vez en cuando, ni las cosas se
hacen bien de vez en cuando, sino que se hacen bien en todo momento,
ganar es un habito, desafortunadamente para algunos también lo es
perder”

Definitivamente no hay espacio para un segundo lugar, solo existe un
lugar en mi juego y ese es el primero. He finalizado dos veces en
segundo lugar durante el tiempo que llevo en Green Bay, y mi intención
es jamás volver a terminar en segunda posición. Existe un partido
de football para un segundo lugar, pero es un partido para perdedores.
Es y siempre ha sido un objetivo de todos los que nos consideramos
ganadores, el ser primero en todo lo que hagamos, ganar, ganar y ganar.

Siempre que un jugador de football sale a la cancha, deberá jugar como
un todo, un todo que juegue desde los pies hasta la cabeza, cada pulgada,
cada centímetro de el deberá jugar. Algunos juegan con el cerebro,
esto esta muy bien; debemos ser listos e inteligentes para ser los
numero “UNO” en cualquier negocio, pero aun más importante, debemos
jugar con todo el corazón, con cada fibra de nuestro cuerpo. Si tenemos
la suficiente suerte de encontrar a alguien con mucho cerebro y mucho
corazón entonces podrá tener la certeza de que nunca saldrá del campo
en segundo lugar.
El manejar un equipo de football no difiere del manejo de cualquier
otro tipo de organización, el Ejército, un partido Político, un Negocio,
los principios son los mismos. el objetivo es ganar, vencer al otro.
Tal vez esto suene duro o cruel, “yo no lo creo”.

Es una realidad de la vida que los hombres son competitivos y que los
juegos o partidos más competitivos atraen a los hombres más competitivos.
¡Por eso están ahí, para competir! conocen perfectamente las reglas
y los objetivos cuando salen a jugar. La meta es ganar limpia, honesta
y decentemente acorde a las reglas, pero ganar es lo único.

Y en verdad, nunca he conocido a un hombre, que con el tiempo, y muy
dentro de su corazón, no apreciara el empuje y la disciplina. Existe
un algo en todo buen hombre que lo impulsa hacia la disciplina y a
la cruda realidad del combate frente a frente.

No digo estas cosas porque crea en la naturaleza bruta del hombre o
que los hombres deban ser brutalizados para ser combativos o competitivos.
Yo creo en Dios y en la decencia humana, pero también creo firmemente
que el mejor y mayor momento de cualquier hombre, su logro más grande
y su mayor satisfacción, es aquel momento sublime en que después de
haber trabajado arduamente con todo su empuje, esfuerzo, dedicación
y corazón a favor de una causa noble, se encuentra exhausto en el
campo de batalla, “¡Victorioso!”









“Lo importante en la vida no es ganar, sino es lo único”
Nombre:
Vincent Thomas Lombardi.
Fecha de nacimiento: 11-junio-1913.
Lugar de nacimiento: Brooklyn, Nueva York.
Fecha de muerte: 03-septiembre-1970.
Lugar de muerte: Washington D. C.
·
Un
11 de junio de 1913, llegó al mundo un hombre que pasó a la inmortalidad
por el estilo recio y triunfador que le imprimió al fútbol americano
como entrenador en jefe. Ese hombre no es otro sino Vincent Lombardi,
quien manifestó que "ganar no lo es todo, es lo único".
Hijo de inmigrantes italianos, Vincent nació
en Brooklyn, Nueva York. Por un tiempo siguió los deseos de sus padres
de estudiar en un colegio religioso para buscar convertirse en sacerdote,
ideal que al poco tiempo desechó.

Para 1933, Lombardi ingresó a la Universidad
de Fordham, con sede en el Bronx, también en Nueva York. En dicha
institución educativa, entró al equipo de fútbol americano donde se
desempeñó como guardia. Incluso formó parte de una imponente línea
ofensiva que fue popularmente conocida como los Siete Bloques de Granito.

Vincent se graduó de Fordham en una licenciatura
de negocios. Tras pasar un tiempo empleado en una compañía financiera,
para 1939 aceptó ser maestro en el colegio Santa Cecilia, pero también
asistente del entrenador en jefe del equipo de fútbol americano. Y
es que desde Fordham Lombardi dio muestras que lo perfilaban para
ser timonel.
Lombardi duró ocho años en el Santa Cecilia,
de los cuales cinco fueron ya como estratega principal del conjunto.
Durante su estancia, el equipo del Santa Cecilia compiló marca de
39 victorias, siete derrotas y cinco empates.
Para 1947, Vincent regresó a Fordham a ser
nuevamente asistente del entrenador en jefe del equipo de americano,
pero en 1949, aceptó otro cargo de auxiliar en la Academia Militar
de Estados Unidos con sede en West Point. Ahí estuvo a las órdenes
del timonel del conjunto de fútbol americano, Red Blaik.

Lombardi aprendió de Blaik la importancia
de practicar con énfasis la ejecución de jugadas, así como el realizar
bien conceptos básicos del juego como el bloqueo y tacleo. También
obtuvo el impulso de aplicar una férrea disciplina para conseguir
los objetivos trazados.
En 1954, Vincent Lombardi llegó al fútbol
americano profesional al ser contratado como asistente del entrenador
en jefe de los Gigantes de Nueva York, Jim Lee Howell. Como Vincent
se especializó en el ataque, al poco tiempo se convirtió en coordinador
ofensivo.
Howell, con el apoyo de Lombardi en el ataque
y de un joven llamado Tom Landry, quien fungía como coordinador defensivo,
convirtieron a los Gigantes en un equipo sumamente poderoso que tuvo
su premio en 1956 cuando ganaron el título de la NFL.

Para 1959, los Empacadores de Green Bay le
ofrecieron a Lombardi el puesto de entrenador en jefe y gerente general,
una medida para acabar con un periodo de mediocridad. Vincent aceptó
ser por primera vez estratega total de un conjunto profesional.
Vincent Lombardi rebasó las expectativas
de los Empacadores. En todas las temporadas que dirigió a los apodados
“Cabezas de Queso” siempre compiló con una marca ganadora, además,
obtuvo un tri-campeonato de la NFL de 1965 a 1967.
Su momento cumbre lo tuvo de 1966 a 1967.
La NFL se acercó con la AFL y establecieron crear un partido único
para determinar qué campeón de liga es el mejor. Este encuentro fue
denominado Juego por el Campeonato Mundial AFL-NFL, y más tarde sería
conocido como el Súper Tazón.

Los Empacadores, con Lombardi en la dirección
de un equipo que contaba con buen talento, ganó las dos primeras ediciones
del Súper Tazón, primero a los Jefes de Kansas City y luego a los
Raiders de Oakland.
Lombardi dejó el cargo de entrenador en jefe
de los Empacadores para solamente dedicarse a la gerencia general,
esto durante la campaña de 1968, pero el impulso de dirigir en las
laterales lo llevó a aceptar ser el timonel de los Pieles Rojas de
Washington en 1969.

Al igual que Green Bay, La Tribu venía de
malas campañas hasta antes de la llegada de Vincent Lombardi, quien
puso en práctica otra vez su férrea disciplina y ahínco por el trabajo
para que las jugadas fueran bien ejecutadas. Al término de la temporada,
los Pieles Rojas acabaron con marca ganadora (7-5-2), aunque sin llegar
a la fase final.
Pero Lombardi, aquejado por un cáncer intestinal
que él mismo no se dejó atender rápidamente, no pudo dirigir una segunda
campaña con Washington. El mal se propagó a más partes de su cuerpo,
entre ellas el colon, hígado y ganglios linfáticos que le provocaron
la muerte el 3 de septiembre de 1970, a la edad de 57 años. (Por ahí
se dice que llego 15 minutos antes de la hora de su muerte)
La NFL le rindió tributo al bautizar con
su nombre al trofeo que se entrega al campeón del Súper Tazón.
