El Jefe sentía ver que su buen
empleado dejaba la compañía y le pidió que si pudiese construir una
sola casa mas, como un favor personal.
El carpintero
accedió, pero se veía fácilmente que no estaba
poniendo el corazón en su trabajo. Utilizaba materiales de
inferior calidad y el trabajo era deficiente. Era una desafortunada
manera de terminar su carrera. Cuando el carpintero termina su trabajo
y su Jefe fue a inspeccionar la casa, el Jefe le extendió al
carpintero las llaves de la puerta principal. "Esta es tu casa,"
- dijo, "es mi regalo para ti."
¡Que tragedia!
¡Que pena! Si solamente el carpintero hubiera sabido que estaba
construyendo su propia casa, la hubiera hecho de manera totalmente
diferente.
¡Ahora tendría
que vivir en la casa que construyo "no muy bien" que digamos!.
Así que esta en nosotros. Construimos nuestras vidas de manera
distraída, reaccionando cuando deberíamos actuar, dispuestos
a poner en ello menos que lo mejor. En puntos importantes, no ponemos
lo mejor de nosotros en nuestro trabajo. Entonces con pena vemos la
situación que hemos creado y encontramos que estamos viviendo
en la casa que hemos construido. Si lo hubiéramos sabido antes,
la habríamos hecho diferente.
Piensen como si
fueran el carpintero. Piensen en su casa. Cada día clavamos
un clavo, levantamos una pared o edificamos un techo. Construyan con
sabiduría. Es la única vida que podrán construir.
Inclusive si solo la viven por un día mas, ese día merece
ser vivido con gracia y dignidad. La placa en la pared dice: "La
Vida Es Un Proyecto de Hagalo-Usted-Mismo". ¿Quién
podría decirlo mas claramente? Su vida, ahora, es el resultado
de sus actitudes y elecciones del pasado.