Carta
de un padre a su hijo.
Querido
Hijo:
Lentamente
se aproxima el tiempo en que debo emprender el camino que no tiene
regreso. No puedo llevarte conmigo, y te dejo en un mundo en el que
los buenos consejos no salen sobrando.
Nadie
es sabio de nacimiento, aquí el tiempo y la experiencia enseña, y
limpian la conciencia. Yo he observado el mundo más tiempo que tú.
Querido
hijo, no todo lo que brilla es oro. He visto caer algunas estrellas
del cielo, y quebrarse muchos bastones en los cuales uno confiaba,
para poderse sostener.
Por
eso quiero darte algunos consejos, y decirte lo que yo encontré, y
lo que el tiempo me ha enseñado.
*
Nada es grande si no es bueno, y nada es verídico, si no perdura.
No te dejes engañar por la idea de que puedes aconsejarte solo, y
que conoces el camino por ti mismo. Este mundo material es para el
hombre demasiado poco y el mundo invisible no lo percibe, no lo conoce.
*
Ahórrate pues esfuerzos vanos, no te aflijas, y ten conciencia de
ti mismo.
*
Considérate demasiado bueno para obrar mal, no entregues tu corazón
a cosas perecederas.
*
Ve lo que puedas ver, y para ello usa tus propios ojos, y con respecto
a lo invisible y eterno, atente a la palabra de Dios. Mantente fiel,
a la religión de tus padres.
*
No desconfíes de nadie tanto como de ti mismo, dentro de nosotros
vive el juez que no engaña, y cuya voz es más importante para nosotros
que el aplauso de todo el mundo.
*
Hazte el propósito hijo, de no actuar contra su voz, y si algo piensas
ó intentas hacer, póntelo primero en la mente, y pídele consejo a
tu juez interno. Al principio, él hablará únicamente en forma muy
suave, balbuceando como una criatura inocente, sin embargo si honras
su inocencia, soltará su lengua, y te hablará en forma más perceptible.
*
Aprende con gusto de los demás, y escucha con atención donde se hable
de sabiduría, dicha humana, luz, libertad, virtud, pero no confíes
inmediatamente en todo, porque no todas las nubes llevan agua, y existen
diversos caminos para seguir. Hay quienes creen que dominan una materia,
porque hablan de ella, pero no es así hijo mío, no se tienen las cosas
por poder hablar de ellas, las palabras sólo son palabras, así que
ten cuidado cuando fluyan en forma demasiado hábil y ligera, pues
los caballos cuyos carros están cargados de mercadería, avanzan con
pasos más lentos.
*
Nada esperes del trajín y de los trajinasteis, y pásate de largo donde
haya escándalo callejero. Si alguien quiere enseñarte sabiduría mírale
a la cara, si lo ves enorgullecido déjalo, no hagas caso de sus enseñanzas,
por más famoso que sea. Lo que uno no tiene no lo puede dar. No es
libre aquel que puede hacer lo que quiere, sino que es libre aquel
que puede hacer lo que debe hacer. Y no es sabio el que cree que sabe,
sino aquel que se percató de su ignorancia, y logró sobreponerse a
la vanidad.
*
Piensa con frecuencia en cosas sagradas, y ten la seguridad de que
ello te traerá ventajas, y así serás como la levadura que fermenta
la masa del pan.
*
No desprecies religión alguna, puesto que están consagradas al espíritu,
y tú no sabes lo que pudiera estar oculto bajo apariencias insignificantes.
*
Desdeñar algo es fácil hijo, pero es mucho mejor comprenderlo. No
instruyas a otros, hasta que tú seas instruido. Acógete a la verdad,
si puedes, y gustosamente permite que te odien a causa de ella.
*
Si tus cosas no son cosas de verdad, cuida de no confundirlas, puesto
que de ser así, vendrán sobre ti las consecuencias. Simplemente haz
el bien, y no te preguntes por lo que de ello resulte, quiere sólo
una cosa, y esa quiérela de corazón.
*
Cuida de tu cuerpo pero no de tal manera como si fuera tu alma. Obedece
a la autoridad, y deja que otros la discutan. Sé recto con todo el
mundo, pero no te confíes fácilmente.
*
Sé correcto con cualquier persona, pero confíate difícilmente. No
te mezcles en asuntos ajenos, y los tuyos arréglalos con diligencia.
*
No adules a persona alguna, y no te dejes adular. Honra a cada quien
según su rango, y deja que se avergüence si no lo merece. No quedes
debiéndole a persona alguna, pero sé afable, como si todos fueran
tus acreedores. No quieras siempre ser generoso, pero procura ser
siempre justo. A nadie debes sacar canas, sin embargo cuando obres
con justicia, no te preocupes por ellas.
*
Desconfía de la gesticulación y procura que tus modales sean sencillos
y correctos.
*
Si tienes algo, ayuda, y da con gusto, y no por ello te creas superior,
y si nada tienes, ten a mano un trago de agua fresca, y no por ello
te creas menos.
*
No lastimes a mujer alguna, piensa que tu madre también lo es. No
digas todo lo que sabes, pero siempre debes saber lo que dices. No
te apoyes en algún grande, no te sientes donde se sientan los burlones,
porque ellos son los más miserables de todas las criaturas.
Respeta
y sigue a los hombres piadosos, mas no a los santurrones.
El
hombre que tiene en su corazón verdadero temor a Dios, es como el
sol que brilla y calienta, aunque no hable.
*
Haz lo que merezca recompensa, pero no pretendas obtenerla. Si tienes
necesidades, quéjate ante ti mismo, y ante nadie más. Ten siempre
algo bueno en tu mente, y cuando yo muera, ciérrame los ojos, y no
me llores.
Ayuda
y honra a tu madre mientras viva, y entiérrala junto a mí.
Cumple
con mis deseos.
Tu
Padre.