logoPHILOSOPHY

Por Bill LeMonnier Oficial consultor Referee del fútbol americano de Big Ten USA y Arena Football Referee

Introducción.

El desarrollar una Filosofía de arbitraje es indispensable para el éxito de un oficial. El oficial retirado de la conferencia de los diez grandes, Tom Quinn, se refería a esto como el tripié. Una de las patas consiste en el conocimiento de las reglas, la otra pata son los mecanismos, y la tercera pata es la Filosofía. Si una de las patas falla, el tripié caerá. Pero cuando los tres soportes del tripié son fuertes, contaremos con un juego que los jugadores podrán jugar, que los couches podrán couchear, y que los fanáticos podrán disfrutar. Los Oficiales no pueden seleccionar y decidir las reglas que van a aplicar, sin embargo, un oficial que combina tanto las habilidades técnicas como las prácticas puede cumplir con las reglas sin necesariamente marcar cada jugada exactamente como lo dice el libro.

La ‘Filosofía’ no es algo que se aprenda fácilmente. Toma muchas temporadas el entenderla y siempre está cambiando. Los mejores Oficiales se dirigen con una actitud que dice “nunca terminamos de aprender”. Aquéllos que se sienten “sabelotodos”  muy pronto serán exhibidos negativamente en el mundo del arbitraje. Con 22 jugadores y cerca de 150 jugadas por partido que oficiar, habrá cientos de decisiones y juicios que hacer durante el curso del juego. El Fútbol Americano puede ser un juego que no es tan ‘blanco y negro’ como las reglas lo hacen aparentar. Cada regla fue escrita con un espíritu e intención, y es crítico contar con un criterio bien formado (Filosofía) para poder manejar las áreas grises que determinan si la regla se aplica o no en un determinado momento.

De acuerdo a la sesión de capacitación de la Asociación Nacional de Oficiales de EU (NASO) en Marzo de 2002, la Filosofía del arbitraje es la que define: “Quiénes somos, y cómo manejamos las situaciones del juego”. Hay que recordar que tenemos la responsabilidad de ser guardianes del juego. Esta es una importantísima responsabilidad que debemos tomar muy en serio. El juego pertenece a los muchachos que lo juegan. Recuerde que no importa la edad de los muchachos, el juego es de ellos, no nuestro.

En el camino hemos podido distinguir distintos tipos y estilos de Oficiales. Los oficiales “técnicos” son aquéllos que conocen el libro de reglas mejor que la palma de su mano. Ellos pueden indicar el capítulo, sección y párrafo de cualquier regla, sin embargo, tienen serios problemas durante el juego para marcar adecuadamente una interferencia, agarrando, o no se diga en cualquier otra situación delicada del juego. Este enfoque hacia el juego los convierte en protagonistas del mismo, mucho más que los jugadores o que el juego mismo. Otros oficiales rara vez hojean el libro de reglas pero suelen tener una buena sensibilidad del juego. Al parecer pueden distinguir fácilmente las jugadas que impactan el juego y marcarlas de manera “aceptable” (es decir, quedando lo mejor posible con todos). Este tipo de oficial tiene generalmente más éxito que los oficiales técnicos, sin embargo, suelen ser de muy poca ayuda en las situaciones de juego en las que el conocimiento de las reglas es crítico. El tercer tipo de oficial es aquél que puede balancear adecuadamente el libro de reglas con el sentido común o “sentido del juego”.  En los niveles profesional y liga superior colegial los supervisores de los oficiales invierten la mayor parte de su tiempo en enseñar a los árbitros sobre cómo se debe marcar un juego en lugar de hablar de las reglas en particular. En los niveles bajos de oficiales, la poca o nula existencia de retroalimentación por parte de supervisores calificados limita el que los oficiales desarrollen dichas habilidades. En los niveles bajos es dónde los oficiales desarrollan su propia filosofía con base en prueba y error, confiando en que el contacto con oficiales más experimentados pueda mejorar sus habilidades para marcar el juego. Es por esto que los oficiales deben de ser estudiantes de por vida.

Más que en cualquier otro deporte, el arbitraje del fútbol Americano requiere la mayor consistencia en el modo que una planilla legisla un juego. Ya sea en la planilla de cuatro o siete oficiales, todos deben estar en el mismo canal y tener filosofías compatibles a modo que puedan marcar un juego consistentemente.

El adaptarse al nivel del juego es otro factor crítico en el éxito del arbitraje. Lo que puede considerarse faul en una categoría, puede no ser considerado en otra. La habilidad para adaptarse al juego y aplicar las reglas de manera juiciosa demanda el tener una buena filosofía de arbitraje. Nada molestará más rápido a jugadores y couches que el hecho de que una misma planilla tenga criterios diferentes para marcar un agarrando o una interferencia en situaciones similares. Los oficiales localizados en las bandas deben aplicar el mismo estándar para dirigirse a los couches de su lado que el que aplican sus compañeros del otro lado del campo. El arbitraje exitoso no es una ciencia, es un arte. El éxito individual y de planilla proviene del hecho que todos cuenten con un buen fundamento de filosofía de arbitraje.

Veamos algunos casos en los que se utilizan filosofías de arbitraje reconocidas:

Faules relativos a la seguridad de los jugadores y el Control del Juego: No existe área gris cuando el tema es la seguridad de jugadores, couches, oficiales y espectadores. Las reglas relativas a la seguridad deben ser aplicadas al pie de la letra. Los faules relativos a la seguridad de los jugadores, como el faul personal, clipping, bloqueo abajo de la cintura y actitud antideportiva deben ser marcados siempre no importando dónde o cuándo ocurran durante el juego. Un faul personal o clipping que ocurre en el lado opuesto a donde se desarrolla debe ser marcado siempre. Lo mismo aplica para las actitudes antideportivas, las cuales además pueden viciar rápidamente el juego y causar problemas a la planilla para controlar el mismo. La filosofía de arbitraje consiste en que en estos casos siempre debe inclinar al oficial del lado de la seguridad, incluso si hay duda. Además, los oficiales deben ser cuidadosos en sus decisiones administrativas cuando el problema consiste en si se debe detener un juego por tormenta eléctrica o porque las condiciones del campo de juego son inaceptables. Al considerar su decisión, se debe recordar siempre que la seguridad de jugadores, couches, oficiales y espectadores siempre es primero. Es igualmente importante el recordar que usted a fin de cuentas trabaja bajo un contrato (escrito o no) y puede ser juzgado en corte si toma alguna decisión negligente.

Agarrando: Esta es el área que les cuesta más trabajo a los oficiales dominar. Todos hemos escuchado a couches o fanáticos decir “¡Deberían haber marcado agarrando en cada jugada del equipo contrario!”. Esta afirmación no tiene por que ser del todo cierta. El castigo de “Agarrando” es subjetivo con el grado y efecto sobre el juego. También el criterio puede variar con respecto a la categoría (infantil, juvenil, mayor, etc.) de la que estemos hablando. Lo que es “agarrando” en las categorías infantiles puede no ser “agarrando” en las juveniles o mayores. ¿Qué sucedería si nos dedicáramos a marcar “agarrando” en todas las jugadas hasta que los jugadores dejaran de “agarrar”?. Sucedería que los jugadores no podrían jugar, los couches no podrían couchear, y los fanáticos abandonarían el juego. Una actitud así convertiría a usted, el oficial, en el punto central de atención lo cual llevaría a juego muy tedioso para todos que ni lejanamente reflejaría el verdadero sentido del fútbol americano. Al querer marcar un “agarrando” utilice estas filosofías: Marque aquellos “agarrando” que prácticamente son “tacleadas” y que lo pondrían en vergüenza a usted o su planilla si no los marcan. Cuando no sea una “tacleada”, marque el “agarrando” cuando suceda en la situación de ataque, preguntando: ¿El jugador ofensivo obtuvo una ventaja injusta al agarrar? ¿El Jersey del defensivo se encontraba claramente estirado o sólo podía atacar con un brazo porque la otra estaba sujetado? ¿El defensivo fue dirigido en el acto a una dirección que claramente no es la que era su intención? ¿Tuvo que darse por vencido en su persecución? Las anteriores son las preguntas que pueden ayudarlo en su decisión. Si usted decide que es un “agarrando” y lanza el pañuelo, esté seguro que puede describir rápido y en pocas palabras cuál fue el faul. Sepa si fue “tacleando”, si fue enganchando o restricción del movimiento, jalón de Jersey o enroscando. Si no puede definir lo que ocurrió dentro de estas categorías entonces lo más probable es que no fue un faul. Lo mismo aplica para el “agarrando” defensivo a los receptores. ¿El “agarrando” impidió que el receptor corriera libremente su trayectoria? ¿El QB volteó siquiera a ver al receptor y por el hecho de que su ruta se vio modificada por el “agarrando” tuvo que lanzar a otro? Si no hay efecto, entonces no hay “agarrando”.

Formaciones: Es requerido que la ofensiva tenga siete jugadores en la línea de scrimmage y sólo los dos jugadores en los extremos [con numeración 1 al 49 u 80 al 99] son jugadores elegibles para pase. Los oficiales sobre la línea deben trabajar con los equipos para evitar los famosos offside de uñita o formaciones ilegales por sólo centímetros de mala colocación. Hay que evitar marcar que un liniero se encuentra atrás de la línea de scrimmage a menos que esto sea muy evidente para todos. Cuando algún corredor o ala abierta se convierta en inelegible por posición a otro posible receptor haga una seña con ambos brazos para así indicarlo. Indíquele al jugador que lo solicite si se encuentra “en” o “detrás” de la línea pero nunca le diga que se mueva. También los oficiales sobre la línea pueden decir “Yo estoy sobre la línea”. De esta manera será responsabilidad del jugador saber si debía colocarse sobre la línea como ala o detrás de ella como slot. Entre downs, hable con su Umpire y con el Réferi para que ayuden a los linieros a alinearse apropiadamente. Hable o pida que le indiquen al couch de la línea que si los linieros no se colocan apropiadamente usted marcará un castigo.

Reloj de juego: Durante el juego y en particular cuando no exista un reloj de los 25/40 segundos visible en el estadio, evite marcar retraso de juego si es inminente que la bola está a punto de ser centrada. Tenga en consideración la cadencia del QB con respecto al posible centro. Puede que el reloj de 25/40 segundos esté por expirar pero usted es el único que lo sabe. Cuando el QB tenga a su equipo alineado y listo para el centro, otórguele el beneficio de la duda. Si el problema continúa, notifíquele al QB que debe apresurar la salida de la jugada. El Réferi debe considerar también llamar la atención si la cadencia es demasiado rápida. Al final del medio si el tiempo es crítico, no tiene otra alternativa que aplicar las reglas del reloj de juego como se encuentran escritas en el libro. Recuerde que si el QB recibe el centro justo cuando el reloj de los 25/40 segundos está llegando a cero, entonces existió un centro legal sin retraso de juego.

Cambio de posesión: Hágale a su planilla y a usted un favor. Después de un cambio de posesión, siempre que sea posible, coloque la bola con la punta justo al inicio de un marcador de yarda. De esta manera usted garantizará que al menos por una serie de downs no necesitará medir para el primero y diez. El fútbol americano es un juego de centímetros, pero en este caso no lo es. Sólo su planilla notará la diferencia.

Mediciones: Después de un Touchback, nunca deberá haber una situación en la que requiera que su planilla tenga que introducir las cadenas para el primer down subsecuente. La bola se colocó en la yarda 20 así que es necesario que cruce la yarda 30. Las planillas que hacen este tipo de mediciones innecesarias demuestran una falta de concentración. Siempre tenga en su mente la línea del primero y diez, particularmente en la situación antes mencionada. Sea flexible y permita que entren las cadenas, especialmente si la línea del primero y diez se encuentra en medio de los marcadores de yardas. En jugadas apretadas de 4to down, tranquilice a ambos equipos con una medición ya que está involucrado un cambio de posición.

Arbitraje preventivo entre downs: La jugada promedio toma siete segundos de inicio a fin. El intervalo promedio entre downs puede constar de entre 30 y 40 segundos considerando que se debe colocar la bola y arrancar el reloj de los 25/40 segundos. Este tiempo “muerto” es un gran momento para hablar con jugadores y couches con el fin de realizar un arbitraje preventivo. Comentarle a un jugador que vigile el uso de sus manos o que estuvo muy cerca de golpear tarde al pasador, o a un liniero que debe colocarse mejor, es un buen mecanismo preventivo para evitar faules innecesarios. Solo hay que asegurarse de hacer lo mismo con ambos equipos. Se dice que los mejores oficiales son también los mejores oficiales entre downs. Continúe atento después de terminada la jugada observando la acción alrededor de la pila de jugadores. El término “mantenerse al pendiente” se refiere a seguir observando y envolver a los jugadores hasta que ya no exista riesgo de algún faul en bola muerta. Haga sentir su presencia al final de cada jugada utilizando su voz y moviéndose a la vecindad de la bola. Los jugadores que se saben observados son menos propensos a cometer un faul o una actitud antideportiva.

Sentido común: Durante las juntas semanales o sesiones de entrenamiento, los capacitadores mencionan continuamente que el sentido común debe ser parte de la filosofía de arbitraje. A los oficiales se les indica que deben utilizar su sentido común al tomar decisiones sobre hechos no cubiertos específicamente en las reglas o cuando infracciones menores no tienen influencia en la jugada. Los problemas e inconsistencias ocurren debido a que los parámetros y definiciones del “sentido común” son distintas para cada quien ya que no se encuentran escritas en algún manual. El sentido común en el arbitraje es como la vida, el “tesoro” para una persona puede ser un montón de “basura” para otra no. Su asociación de arbitraje puede ayudarlo en su consistencia definiendo en sus juntas semanales lo que se considera como sentido común al arbitrar y prescribiéndole las prácticas aceptables para usar durante las distintas situaciones de juego. Un buen entendimiento general del juego podrá fortalecer la atención de un oficial para utilizar el sentido común en determinadas situaciones.

En el diccionario se define “sentido común” como el hecho de tener un adecuado juicio práctico, el cual es muy importante para los oficiales de fútbol americano. La experiencia que se obtiene al arbitrar juegos y al trabajar con mentores u otros oficiales más experimentados de su asociación puede mejorar su juicio y su sentido común. El mayor tiempo que invierta un oficial en escuchar e intercambiar ideas con otros oficiales se traducirá en el fortalecimiento de sus habilidades para tomar decisiones inmediatas que involucren al sentido común. Un “oficial de libro de texto” puede arbitrar un juego aplicando las reglas al pie de la letra, pero sólo un “buen oficial” podrá aplicar el sentido común a su conocimiento de reglas y mecanismos.

Comunicación: La seguridad al marcar un faul es una habilidad crítica para todos los oficiales. Los calificados como mejores oficiales en su conferencia o posición son reconocidos generalmente como excelentes comunicadores. Ellos saben cuándo escuchar a un couch o jugador y cuándo deben hablar. Los buenos oficiales escogen sus palabras de manera escrupulosa y nunca minimizan a un couch enfrente de su equipo. El ser oficial es un negocio tanto de “don de gentes” como de reglas y mecanismos. Si quiere respeto, primero otorgue respeto. Un tema común entre oficiales de colegial y profesional consiste en “mátelos siendo amable”. Otro tip que es importante recordar es el que siempre debe acompañarse de otro oficial cuando requiera hablar con un couch. El contar de cerca con un compañero le ayudará a mantener la calma cuando un couch se enfurezca y despotrique. También le ayudará a que posteriormente no haya malas interpretaciones de lo que dijo. Siempre tenga a un testigo “amigable” cuando entre a un ambiente potencialmente hostil.

Marque lo obvio: La credibilidad comienza al marcar correctamente las jugadas sencillas. Falle en lo obvio y tendrá usted dificultades para tener credibilidad en las jugadas difíciles. Al desarrollar su filosofía de arbitraje trabaje en aprender cuáles son las marcaciones aceptables. Muy seguido los oficiales sin experiencia tratan de revolucionar el juego y mostrar a todo mundo lo buenos que son marcando un castigo cada que pueden. Estos oficiales son los mismos que solo duran un par de temporadas y renuncian o se desaparecen argumentando que no avanzan en su asociación debido a las políticas internas o al favoritismo por los oficiales experimentados. Si algo necesita ser cambiado, es mejor trabajar constructivamente dentro de su asociación que tratar de hacerlo por fuera y sólo. Nadie tiene éxito y avanza si está en solitario.

Conclusión: La Asociación Nacional de Oficiales de Estados Unidos lo dijo bien: “Los mejores oficiales son aquéllos que dejan que el juego venga a ellos”. Ellos ven lo que está ocurriendo, absorben la información y hacen un juicio sobre el impacto de la jugada. Los mejores oficiales conocen las reglas pero no las utilizan como muletas. Los buenos oficiales se comunican bien con los jugadores, couches y otros oficiales. Ellos son los mejores en el trato con gente. Los mejores oficiales no tienen miedo de marcar o no una jugada que decida el juego. Continuamente ajustan su filosofía al nivel del juego, y ésta cambia durante el mismo. ¡Ellos son estudiantes de por vida!

Nota: Aspectos adicionales de filosofía de juego pueden encontrarse en la sección de Axiomas donde se analizan 17 situaciones específicas.